Un Amanecer Diferente

Un amanecer diferenteUn Amanecer Diferente

Despertarse a las cuatro o cinco de la mañana para ver el amanecer y sentir la frescura de la mañana en compañía del coro matutino de las aves es una experiencia inigualable, esta vez el traslado al lugar de observación fue corto, un camino aledaño a las instalaciones del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Campeche, en el poblado de Lerma.

Al llegar observamos aves volando y cantando por todos lados, ansiosos de verlas aunque no sea para nada sencillo, iniciamos la caminata, no avanzamos mucho cuando nos topamos con unas pequeñas aves negras, al obsérvalas comprendimos porque son conocidas como semillero brincador (Volatinia jacarina); una de ellas con un ligero zumbido efectuaba un salto para caer luego en el mismo lugar, este salto es muy característico en la especie ya que le ayuda a encontrar pareja así como a defender su territorio. Después de observar durante un rato los saltos del semillero brincador, continuamos nuestra caminata.

Un amanecer diferente en el camino

Más adelante encontramos una aves negras perchadas en un árbol, alguien dijo: “mira, unos cahuises”, al observarlos con mayor detalle nos dimos cuenta que aunque del cuerpo eran negras tenían los ojos rojos, era el vaquero ojo rojo o “dziu” en maya. A unos cuantos metros se encontraban otras aves negras, -esos si son cahuises- al observarlos con detenimiento descubrimos que eran garrapateros pijuy, aves negras con un pico deprimido y estriado, que acostumbran estar siempre en grupo; entonces no todas las aves negras son cahuises concluimos y continuamos la caminata.

Los sonidos del camino

De pronto, escuchamos un sonido peculiar, al buscar entre las ramas de los árboles vimos que era un pequeño tecolote, conocido comúnmente como tecolote enano (de las sietes especies de búhos del estado de Campeche, el tecolote enano es la única especie de hábitos diurnos, es decir animales que están activos durante el día), pero el tecolote no estaba solo, habían otras especies de aves rodeándolo; vireos, perlitas, mosqueros y los colibríes, que sin medir el miedo se acercaban al tecolote hasta casi golpearlo, es increíble que unas aves pequeñas en comparación con el tecolote se lanzaran como kamikazes a él, quizás por eso para los mexicas el colibrí era el símbolo del dios Huitzilopochtli, el dios de la guerra.

Después de deleitarnos con el espectáculo seguimos caminando y observando una gran variedad de aves como las yuyas, mosqueros, gorriones, pájaros reloj o mejor conocidos por su nombre maya toh.Esta vez, la meta de nuestra caminata fue llegar a una aguada, la cual estaba casi seca, pero poco importa, la experiencia fue formidable. Ojala se animen y vengan a las próximas salidas, en las cuales, tendremos la oportunidad de observar más especies de aves migratorias y playeras. ¡Te esperamos!